Tuesday, December 2, 2008
Wednesday, November 26, 2008
EL ARTE DE LLAMAR LA ATENCIÓN




Friday, November 7, 2008
TURISMO EN TIERRA DE NADIE
Saturday, November 1, 2008
Thursday, October 9, 2008
¿QUIÉN DIJO CRISIS?

Tuesday, October 7, 2008
ACTRICES SUICIDAS

Choi Jin Sil. Actriz. 2 de octubre de 2008. 39 años
Jeong Da Bin. Actriz. 10 de febrero de 2007. 26 años
U'Nee. Actriz y cantante. 21 de febrero de 2007. 24 años

Lee Eun Ju. Actriz. 22 de febrero de 2005. 24 años
Tuesday, August 19, 2008
MEGUMI, UN FANTASMA DE 13 AÑOS


Friday, August 1, 2008
MONGOLIA. EL REINO DEL CIELO
Nuestra furgoneta todo terreno atraviesa como un relámpago la llanura solitaria, dejando una nube de polvo por donde no ha pasado nadie en horas, días. Los niños aparecen a la orilla gritando, corriendo o cabalgando. Nos ofrecen airaig [ereg], leche fermentada en sus cabañas. El conductor frena la marcha, los mira, les vocea bromas y se ríe. Los chavales, vestidos con el traje tradicional le siguen el juego y al ver que no van a vender más airaig nos piden botellas vacías para preparar una nueva tanda de esta bebida nacional de sabor agrio.
Una vez aquí se olvida el tiempo. Despertamos cuando se levanta el sol y dormimos cuando se pone, justo cuando la única bombilla de nuestra yurta (o ger) empieza a tintinear agotando las últimas chispas de la batería que alimenta una pequeña placa solar. Es entonces, cuando el mundo se para, los niños duermen, los animales se aprietan en el improvisado corral y los pocos lobos comienzan a buscar presas bajo un techo de estrellas.
A la mañana siguiente, el rocío trae los olores de la hierba y la letrina a 100 metros del ger es aún un cuartillo respetado por las moscas. La familia que nos acoge nos invita a desayunar y la intrépida Seggie nos explica el ritual. Primero nos ofrecen leche fresca, luego un trago de airaig nos despierta y para añadir sabor le hunden trozos de queso fermentado y seco. Tras este festín de leche con leche, nos ofrecen unos trozo de pan ázimo con algo de carne de cabra. El interior de la cabaña es una colección colorista de recuerdos, fotos, alfombras de fantasía, imágenes de Buda, el Dalai Lama y los antepasados. El cabeza de familia nos brinda entonces -en señal del mayor de los respetos- un pequeño tarro que contiene picadura de tabaco, nos invita esnifarlo, nos mira a los ojos, recibe el tarrito y hace una reverencia.
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| From EL ALEPH DESARMADO |
De vuelta a Seúl, la ciudad oprime. Los horarios, las luces y el tráfico, te devuelven a la realidad cotidiana. Entonces, cogiendo el autobús hacia la oficina te preguntas, como pudimos atravesar media China, hacer noche en el camino, acabar en un pueblo fronterizo de contrabandistas y oportunistas y cruzar la frontera montados en un jeep ruso. De hecho, eso también nos lo preguntábamos una vez en el lado mongol de la aduana, en el preciso momento que nos dábamos cuenta que estábamos en pleno desierto del Gobi sin más certeza que saber que en alguna parte había un tren soviético que nos dejaría en la capital.
Cuando llegué a la oficina tenía una resaca espantosa. La vuelta a Pekín desde Ulambator nos había dejado la última anécdota del viaje. La de aquel restaurante vacío en el cenaban unos amigos chinos, los mismo que nos pidieron que nos uniésemos a ellos y que en una hora nos habían emborrachado y empaquetado en un taxi rumbo al aeropuerto. Cuando recobre el conocimiento estaba de nuevo en el monstruoso Seúl con el sabor de boca de un viaje único y sin adjetivos en la maleta.
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DESVIANDO LA ATENCIÓN
Las coincidencias responden a tres eventos básicos: las manifestaciones contra el gobierno por el vacuno americano, la bajísima popularidad del presidente coreano y la visita, el próximo martes 5 de agosto, de Bush a Seúl.
Dokdo, un islote en el extremo oriental de las aguas jurisdiccionales de Corea del Sur en el Mar del Este (también llamado de Japón, otro tema de discusión nacionalista y regional) es de facto de soberanía coreana. Cada vez más a menudo se escenifica un tira y afloja entre Tokio y Seúl para demandar sus derechos territoriales históricos sobre esos tres pequeños peñones.
Hace dos semanas, Seúl volvió a criticar por vía diplomática que Japón diga en sus libros de texto que Dokdo se llama Takeshima y que por lo tanto es territorio nipón -algo que hace cada vez que se va a abrir el curso escolar-.
Pero esta vez, en este lío entró a jugar un nuevo papel Estados Unidos. El departamento de geografía de la biblioteca del Congreso, en un giro inesperado, modificó la clasificación (un código de cifras y letras) de Dokdo y cambió su status soberano a no definido. A los dos días, el presidente de Estados Unidos pidió personalmente que se restituyese el código antiguo, justo 5 días antes de su visita a Seúl, que promete volver a llenar las calles de manifestantes. No obstante, esta vez, gracias a las coincidencias y a este fortuito incidente, ha ganado puntos entre la opinión pública coreana.
Algunas noticias motivadas por el tema de Dokdo:
http://www.koreatimes.co.kr/www/news/nation/2008/07/117_27686.html
http://english.donga.com/srv/service.php3?biid=2008080128218
Este vídeo-anuncio se exhibía en los cines antes de la película. Un famoso robot de animación acaba con los japoneses de una patada de taekwondo:
La publicidad también recurre al tema de Dokdo. Este anuncio de gaseosa se está emitiendo estos días:
Este es un anuncio de KTF, proveedor telefónico, que dice: "La tierra en la que funcionan los móviles japoneses es japonesa; donde funcionan los móviles coreanos es tierra coreana".
Este otro es de las pastillas Tylenol; dice, con el fondo de las protestas sobre Dokdo: "A 48 millones de coreanos les duele la cabeza"....yo me incluyo.
Saturday, June 28, 2008
The story of stuff (La historia de las cosas)
Monday, May 26, 2008
Sunday, May 18, 2008
TAILANDIA. LA FRUTA PROHIBIDA
Bangkok se va acercando poco a poco, foto tras foto de los reyes, pórtico tras pórtico en honor a la familia real. Están por todas partes.
Llegamos a Sukhumvit, un hervidero de gente incluso un martes a las dos de la mañana. Todo el mundo bebe y come en la calle. Prostitutas, travestis, tenderos, vagabundos y occidentales rosados y obesos que alquilan su compañía y un gitarrista que les amenice la cena, queman las horas.
Es hora de partir para Krabi, al sur. El sol baña sin clemencia este estrecho de tierra que acaba en Malasia. Desde ahí subimos a un autobús atestado y luego a un bote tradicional que nos lleva a Ton Sai, una playa a la que no se puede acceder por tierra. En Ton Sai viven y se alojan gente de todo tipo: buceadores, escaladores, rastafaris, empleados de los pocos alojamientos de esta tranquila playa, etc. Este lugar es el paraíso: palmeras, aguas turquesas, sol, un horizonte de islas y riscos de calcita; y para más gozo: frutas de todo tipo, pescado y mariscos frescos.
Pero sin embargo, en diciembre de 2004, toda esta zona paradisiaca fue azotada por uno de los mayores desastres naturales de la historia reciente. El Tsunami, originado por un maremoto de 9.4 grados en el extremo oeste del mar de Andaman, dejó 225.000 muertos en 11 países, entre ellos, más de 8.000 en Tailandia, la gran mayoría en esta zona de la provincia de Krabi. No hay signos de la tragedia, no se la recuerda.
En la isla de Phi Phi, donde nos desplazamos al día siguiente, tan sólo los carteles de la ruta de evacuación y un puesto de bebidas en el que venden fotos de la tragedia recuerdan esa Navidad.
Nos marchamos de Phi Phi después de tres días de aguas cálidas, corales, cenas y fiestas en la playa. El día amanece lluvioso, no lo sabemos, pero son los coletazos del ciclón Nargis en el Golfo de Bengala. La tarde se torna tormentosa, tenemos que coger un barco que nos lleve de vuelta a Krabi. La lluvia caliente cae con fuerza y sólo nos quedan 5 minutos para que zarpe nuestro ferry a tierra firme. El muelle está repleto de gente, en su mayoría tailandeses, los empelados de las naves amarradas a ambos lados de la plataforma gritan para que los viajeros se apresuren. De repente, la gente corre para resguardarse lo antes posible del inisitente diluvio. Un hombre nos invita a saltar desde el muelle a cubierta lo antes posible, parece que todo ha terminado. "Krabi?". "No, Phuket". Phuket? Tenemos que salir de este barco cuanto antes, nuestro transporte se encuentra enfrente. Sin perder un segundo y empapados, corremos por entre un río humano en sentido opuesto, mientras nuestros equipajes se enredan en una marea de brazos y maletas. Finalmente, conseguimos alcanzar la pasarela del ferry con destino a Krabi, un puentecito de madera que da bandazos de un lado por el oleaje que impide al barco mantenerse estable. Hemos sido los últimos, no hay asientos en el interior, por lo que la mejor opción es sentarse en la cubierta de proa, con las piernas colgando por la borda y la maleta cubierta por un plástico impermeable. Es hora y media de travesía a través de un leve temporal, al que no le faltan olas que escoran el barco a estribor varias veces.
De nuevo en Bangkok, es turno de entrar en calor y conocer mejor la ciudad. Visitamos las cercanías del Palacio Real, aunque es 5 de mayo, el Día de la Coronación, y no se puede acceder a él. Desandando nuestro camino, algo nos llama la atención, todos los viandantes se han callado de repente y un silencio inusual enrrarece la avenida. Un policía nos hace señales con la mano mientras que un hombre vestido de amarillo -el color Real- nos ruega silencio con el dedo índice.Tras un intercambio de palabras sueltas en inglés entendemos que debemos detener la marcha y permanecer en silencio porque la comitiva Real va a pasar por ahí. Decenas de Mercedes beigh y rojos pasan uno a uno, mientras los tailandeses, pétreos, presentan sus respetos a la figura cuasi-divina del Rey Buhmibol y su esposa.
Sólo nos quedan unas horas más en este país. Saboreamos ese tiempo con una Shinghan entre las manos, haciendo repaso de todo lo que aquí no cabe. Cartel tras cartel, pórtico tras pórtico nos despedimos de Su Majestad camino al aeropuerto, donde aún descansa resignado el taxi inmóvil del primer día.
Tuesday, April 8, 2008
EL AÑO DE LA RATA
2008. China se está abriendo al mundo y este año parece ser clave para atisvar qué ocurrirá en el futuro del "gigante asiático".
Esa es la palabra: futuro. China está cargada de futuro y todos lo saben. El año de la rata ha entrado en Shanghai con una lluvia de fuegos artificiales y una euforia callejera llena de esperanza y dispendios.
La rata, en el calendario chino, es símbolo de astucia, inteligencia y anticipanción, un signo que llega cada doce años con su respectivo elemento asociado (tierra, metal, agua, madera o fuego). Este 3 de febrero, recibimos en las calles de Shanghai el año de la rata de tierra.
Los Juegos Olímpicos esperan a la vuelta de la primavera para rubricar la potencia china y su poderío. Hoy, en Shanghai, las mañanas de febrero son gélidas y húmedas. Las calles están llenas de montículos de nieve gris congelada y la polución es un velo decadente que desluce una vista de rascacielos futuristas en el horizonte. Justamente esta semana, un temporal de nieve ha dejado a medio país incomunicado y ha torcido las vacaciones de muchos chinos que migraron a la ciudad en busca de trabajo y que sólo disponen de estos días para regresar a sus pueblos. El caos, como todo en este país de multitudes, es monumental.
No se puede confiar todo a la astrología, pero los años de la rata asociados a la tierra y el fuego, suelen ser catastróficos según la tradición china. Este año, tan decisivo para la imagen de China en el mundo, cambiará el país.
De todas maneras, Shanghai ya ha cambiado. Las calles de la capital financiera del país comunista son un símbolo de prosperidad jalonada de carteles luminosos. Coca-cola, Pepsi, Samsung, Toyota, Carrefour vierten luces de colores sobre una masa de chinos que se va de compras entre los farolilllos rojos que anuncian el año nuevo. Paseamos por Nanjin Xi Lu, una de las principales calles comerciales de Shanghai. Furtivos vendedores nos asaltan con catálogos de falsificaciones, invitándonos a pasar a verlas a un lugar apartado.
Después de atravesar la Plaza del Pueblo y andar por las amplias calles del centro de Shanghai, llegamos por fin a la orilla del río Huang Pu desde donde se tiene una vista privilegiada de Pudong, un huerto de rascacielos que no paran de crecer y que hace no más de 15 años era un solar de casitas y caminos de tierra.
Aquel puerto francobritánico, en el que se gestó el Partido Comunista de China, fue una excepeción de libertinaje e influencia occidental en el Imperio Chino. Los burdeles proliferaban al lado de los fumaderos de opio y el contrabando animaba las tabernas de una ciudad dividida en concesiones internacionales, lo que le daba un aire de Torre de Babel. Durante la ocupación japonesa, Shanghai fue una triste sombra de egregios edificios coloniales usurpados por el Sol Naciente.
Hoy, Shanghai todavía se mantiene esa atmófera romántica, aunque es muy difícil agarrar esta ciudad con adjetivos. Por un lado, cosmopolita como antes; con sus miles de expatriados trabajando en ella. Por otro, tradicional, vieja; con barrios decrépitos. También con sus disitritos financieros y una modernidad sin parangón en Asia; grandes autopistas que se cruzan a varios niveles, entre los rascacielos de cristal más altos del mundo.
Al llegar a Shanghai quise pensar en 2046, la película del director chino Wong Kar Wai. También me recordó a ese futuro tan actual de Código 46, de Winterbotton, en el que Shanghai se ha convertido en una fortaleza multicultural en la que florecen grandes corporaciones y donde lo que hay más allá de las puertas de la ciudad es un desconocido "afuera". En ellas se funde el futuro con el pasado de la ciudad y se reiventa algo que podría dar como resultado esta metrópoli. Un mundo de contradiciones que la hacen única, aunque todavía estemos en 2008: el año de la rata.
Wednesday, February 20, 2008
LA ÚLTIMA FRONTERA DE LA GUERRA FRÍA
El pasado 8 de febrero 22 pescadores de ostras norcoreanos eran conducidos a Panmunjon por las autoridades de Corea del Sur en el mayor de los secretos después haber sido capturados en aguas surcoreanas. Allí, según Yonhap News, fueron transferidos al control del Ejército de Corea del Norte que a las pocas horas, sin distinción alguna de edad y sin juicio previo, los ejecutó a todos. La DMZ (Demilitarized Zone), esa herida abierta en mitad de la península coreana, sigue sangrando desde hace medio siglo. La línea de cuatro kilómetros de ancho que cruza el país de este a oeste entorno al paralelo 38 es hoy más que nunca un obstáculo para la reunificación. La diferencia entre ambas mitades es tan abismal que un éxodo del norte al sur colapsaría el país.Las banderas de ambas partes se alzan inmensas una frente a otra. Los guías surcoreanos recuerdan el hambre que pasan sus compatriotas del norte por confiar en la estúpida figura del lider, al que pintan como un loco gordito que vive en suntuosas mansiones gastando dinero en caprichos. Nuestro guía señala a uno de los puestos de vigilancia del norte y asegura que los militares visten ropas caras y que los habitantes de Gaesong son los más ricos del país. En lado meridional, pasamos cerca del último pueblo de Corea del Sur, un pequeño caserío de agricultores que cultivan pricipalmente ginseng y que por su especial situación llegan a cobrar 50.000 dólares anuales. Hace 20 años, nadie se hubiese aventurado a vivir en este paraje rodeado de campos minados ni por dicha cantidad.



Sunday, January 27, 2008
TOKYO: LA METRÓPOLIS
Renovada por completo tras la guerra, Tokio se ha inventado a sí misma. Los edificios de platino inmensos e impecables y las autovías que cruzan la ciudad a varios niveles son la alegoría de la ciudad del futuro, un monstruo gigante en el que todos pueden perderse o alcanzar la gloria.
Nadie es raro en Tokio, nadie te juzgará por tu apariencia o tu secretas aficiones, es una intromisión demasiado grande en Japón. Los japoneses son tímidos, hospitalarios y respetuosos, pedir perdón y saludar es normalmente lo mismo.
Encontrar tu destino en el remolino de vidas de Tokio es el mayor de los desafíos. Para ello, los tokiotas se despiertan cada mañana y toman la determinación de hacer todo con la mayor de las dedicaciones. Como dijo Borges: cualquier destino, por largo y complicado que sea, consta en realidad de un solo momento: el momento en el que el hombre sabe para siempre quién es. Ese instante es el que millones buscan en esta ciudad. En Harajuku las tribus se congregan, grupos homogéneos a los que poder atarse. Para diferenciarse los unos de los otros, eligen su uniforme: hip hop, goticos, muñecas...Dan color a Tokio.
Por la noche, los cuervos de Tokio dejan de graznar; las luces de los letreros luminosos y las pantallas ayudan a que se asiente la sensación de encontrarse en el futuro. Disfraces, peinados irreverentes y una sucesión de modelos de una originalidad inédita se cruzan a tu paso. Mientras, sobret tu cabeza traquetean trenes, metros, coches, taxis de colores y vuela la afilada balncura del Shinkansen (el tren bala). Música, grandes imágenes de mujeres-anuncio y el ruido completan la escena.
GRACIAS, GUIRIS!!!
Una semana después Ga Young nos dijo que ese reconocimiento había trascendido y que aparecíamos en la paágina web de una televisión privada que organizaba viajes a la zona. En el reportaje en coreano, aparecemos limipiando denodadamente, sobre un pie de foto que dice: Voluntarios extranjeros también vinieron a limpiar. Gracias!!!
LA RUTA JEMER
Los cráneos cruzados por balas son el mejor testimonio de aquella masacre, se apilan en la prisión de Tuol Sleng, un macabro museo que recrea las torturas a las que eran sometidos los prisioneros políticos. Las celdas, apenas aptas para que el presionero durmiera en posición fetal, no han sido tocadas desde entonces. Los manifestantes de aquella mañana pedían que por fin se compense su angustia y se castigue a los culpables, muchos de los cuales han muerto disfrutanto una tranquila senectud.
Phon Penh fue una hermosa capital colonial, brillante bajo el sol tropical, como una joya del imperialismo francés en Campuchea. Al acercarnos a ella por el único puente que la une con la otra orilla del Mekong (construido con la ayuda del gobierno japonés), la desolación se hace más palpable, el caos, el ruido y la suciedad se amplifican con el calor de diciembre.
Décadas de guerra han dejado hondas brechas en las calles, en la gente. Los todoterrenos de la ONU dejan más claro aún que este país empieza poco a poco su recuperación después del trauma de las guerras que sucedieron a la independencia.
En la frontera con Vietnam, en el paso terrestre de Moc Bai, me vino a la mente la odisea que pasé para conseguir renovar el visado que me permitiese regresar a Ho Chi Minh. Fue en Phon Pehn....nada más llegar a la estación cojo mi equipaje del baúl del autobús, observo el caos de motoristas que se ofrecen a llevarte sonriéndote, sudorosos, con una afectada simpatía. Un motorista enviado por el hostal nos espera, todos los demás se van a darse una ducha. Son las tres de la tarde de una Nochebuena tórrida, as
De camino a Ho Chi Minh, todo son cabañas de hojas de palmera y caña, arrozales y bombas de agua manuales. Es como estar en un escenario de Platoon, pero sin napalm. Pocas cosas han cambiado...las bombas de agua, me figuro.
Angkor era parecido. El centro espiritual del país, un milenario conjunto de templos en medio de la selva que sobrecoge por su monumentalidad. Los niños venden artesanías, los locales viven del turismo haciendo gala de su multilingüismo y de su hermosa tierra. Los menos afortunados aún se dedican a la pesca. Cerca de Angkor está Tonle Sap, el lago más grande de Asia del Sur, un prodigio de fertilidad similar al Nilo, que se nutre de un extraño fenómeno que hace retroceder las aguas del Mekong hacía el lago. Allí decenas de pequeñas aldeas flotantes bregan con las enfermedades y la pobreza entre aguas cada vez más mefíticas. Los niños nadan, las madres preñadas venden bananas y los turistas hacemos fotos pensando que en pocos días podremos, por fin, cruzar la frontera.
Tuesday, January 1, 2008
YOU MOTORBIKE SIR?
De todas formas, eso queda muy lejos ya. Gucci, Louis Vuiton y el Hyatt han colonizado las principales calles de Saigón y la estatua de acero Ho Chi Minh (El Tío) está plantada frente al antiguo palacio de gobierno de los franceses. Las banderas con las hoz y el martillo ondean en los edificios gubernamentales y la embajada de Estados Unidos (desde donde partieron los últimos nortemaricanos tras la caída de Saigón) se ha renovado casi por completo.
Salir a la calle en Saigón o Ho Chi Minh City (como se prefiera) es una odisea. Se estima que hay tres millones de motos en la ciudad y en ellas se puede llevar casi cualquier cosa: a los tres miembros de la familia, maletas, cajas y si te pones hasta un colchón.
En Asia siempre serás y parecerás un extranjero, sin ojos rasgados no hay lugar a dudas. Por eso, en Saigón, no puedes evitar que todos te persigan para venderte algo. En una calle atestada de gente te rodean y mientras andas te llaman con ademanes, te gritan; los taxistas desde la calle pitan y te invitan a subir y los mototaxis te cortan el paso para preguntarte en Vietglish:
- You motorbike sir?
- No, thanks (dudar dos segundos antes de decirlo es la perdición)
- You want city tour, museum, shopping, massages, girls...?
- Where are you from?
- I'm from Spain
- Spain? Where are you going?
- I'm just walking around
- Where?
- Joder
- Amigo!!!
Wednesday, December 5, 2007
EL HORMIGUERO
Los seoulitas realizan la mayor parte de sus traslados bajo tierra, en pasos subterráneos que en invierno se convierten en refugios agradables. Una estación de metro puede tener hasta quince salidas y estar conectada a ramificaciones que conducen a edificios, tiendas o simplemente funcionan como nexo entre dos aceras.
Porque en Seúl, los pasos de cebra están para los que por casualidad o despiste se han quedado en el exterior y no saben como cruzar la calle. A los semáforos hay que pillarlos como al último metro, a la carrera. Si cambia a rojo justo cuando pones el pie en el bordillo, tendrás que esperar entre 5 y 7 minutos, una eternidad en una ciudad como esta. Los coches siempre tienen preferencia y los sémaforos que regulan los pasos de cebra están la mayor parte del tiempo abiertos al tráfico rodado, de otra manera los atascos serían mucho mayores de lo que son y la ciudad sería ingobernable; autobuses, motos, coches particulares y taxis permanecerían inmóviles, helados, justo momentos antes de que la eterna paciencia del coreano desapareciera.
Y es no se oyen bocinas, en ese endiablado tráfico no se escucha apenas protesta. No tienen en cuenta lo relajante que es dar un puñetazo en el centro del volante para reñir a los desconocidos que van en los otros coches.
Esta ciudad de 20 millones de habitantes se las arregla como puede para no perderse en la locura, y lo cierto que es que la tienen bastante contenida. No se ven excesos, ni los típicos personajes que se sientan en una calle a gritar sus desgracias, Seúl es de una homogeneidad agobiante. Para sobrellevar el trajín diario se abrazan a su teléfono móvil y su pantalla de televisión-vídeo-música portátil. Es curioso observar como la mayoría de los usuarios del transporte público tienen el móvil fuera de su bolsa y lo aprietan entre sus manos aunque no lo estén usando. Es un hilo que los une con la realidad. Los amigos no se ven muy a menudo, el trabajo y el estudio son un deber ineludible.
...Y vuelta a empezar
Sunday, December 2, 2007
A TOMAR LAS CALLES!!
La izquierda coreana lo tiene crudo, esta vez la marcha ha sido prohibida y Han nos dice que es probable que se produzcan choques con la policía e incluso que se utilicen cañones de agua...a 2 o 3 grados centígrados, como estamos, no hace mucha gracia. Frente al cuartel general de Samsung se van concentrando cientos de personas, con fotos, carteles y banderas. Los policías, corren, arriba y abajo, cerrando y abriendo el cerco en la pequeña plaza.
La marcha comienza a dirigirse al centro de Seúl, mientras los policías abren un pasillo en una de las avenidas de la ciudad. No pasa nada, se permite la marcha. Lo mejor empieza cuando legamos a Myong-Dong, uno de los barrios comerciales más importantes y transitado de la ciudad. La mezcla de gentes, luces, vendedores y altavoces, convierte una estrecha calle de Myong-Dong en una esquizofrénica feria.
Los manifestantes, antes claramente separados por organizaciones y asociaciones, ahora se mezclan unos con otros, confundiendo consignas, carteles y banderas. Los que protestaban contra el FTA, ahora gritan por megáfonos junto con los jubilados. Los que llevan carteles y fotos grandes se colocan a los lados de la marcha para mostrarlos a los que andan por las aceras y a los que salen y entran de las coloristas tiendas. En medio, los tenderetes ambulantes se unden cada vez más en la multitud con su carga de dulces, castañas asadas y bisutería. El humo de los vendedores de pasta de arroz cocida emerge entre las cabezas de la turba, el frio son alfileres en las manos.
Para aumentar la sensación de irrealidad y caos, aparece un grupo predicadores evangelistas que gritan por los megáfonos en chino y coreano. Cargan con grandes carteles y luces en la espalda y visten una banda amarilla con cruces. Repiten una y otra vez lo mismo, mientras se abren paso en sentido contrario a la manifestación: "Los que creen en Jesún irán al cielo, los que no al infierno". La tensión parece aumentar, sobre todo porque unos minutos antes la marcha anti-capitalista se había parada frente a las puertas de una iglesia a gritar. Los policías se parapetaron delante y unos hombres rozando la ancianidad con brazaletes y gabardinas negras los comenzaron a dirigir poniéndose al frente de ellos. Daba la sensación que en cualquier momento iban carraspear y a soltar un tembloroso grito, para que comenzara la trifulca. Pero de nuevo, no pasó nada.
Dando codazos por un río de gente, rodeados de luces y gritos, conseguimos abrirnos hasta un cruce. Alli, con una camioneta se ha improvisado un escenario. Los abuelos se sientan al frente y comienza el griterío. Se reparten velas, que no pueden compertir con la decoración navideña. De repente al otro extremo de la calle aparca otra furgoneta y despliega otro escenario; viene Kwon Young-ghil !! Así, la mitad de los que habían comenzado a prestar atención al discurso se desplazan a la otra parte de la calle.
La política coreana es única, creo que ya lo dije. No os perdáis como presentan al candidato número 3 para la próximas elecciones, al laborista Kwon Young-ghil . La letra más o menos dice: EL 19 de diciembre, vota al número 3, Kwon Young-ghil !!!




